Primeras conclusiones

diciembre 8, 2009

Allen Iverson
Iverson regresó a los 76ers en el Wachovia Center y tuvo sus discusiones con los árbitros

PHILADELPHIA — Terminó el partido y nos fuimos con tres pensamientos rondando en la cabeza con respecto al regreso de Allen Iverson con los Philadelphia 76ers:

  • Iverson aún es capaz de llenar un estadio, al menos este, y aportó un zumbido a un partido de los Sixers por primera vez desde, bueno… desde que hizo su regreso con los Nuggets hace dos años y besó el centro del círculo antes de que arrancase el partido, tal como lo hizo el lunes.
  • Iverson todavía es capaz de jugar. Sigue siendo rápido, aunque no volverá a ser el rayo que alguna vez fue cada noche que jugaba. Es más, en el orden de la alineación ni siquiera es el A.I. más importante de los Sixers.
  • Iverson ayudará, pero será más una curita que una panacea para una franquicia que está en medio de una profunda caída, un roster de Philadelphia cuya racha de derrotas ha alcanzado dobles dígitos después de permitir que Denver convierta un partido peleado en una derrota aplastante con un segundo tiempo con una marca de 17-0 que hizo que los Nuggets consigan una victoria 93-83.¿Y qué es lo que Iverson aprendió? ¿Que recordará? ¿En qué nivel está su juego?

    Comenzaremos por dejar que él hable primero.

    “En medio de las circunstancias, después de estar fuera durante un mes, de tener un sólo día de práctica, de intentar aprender todo en el momento y de jugar 38 minutos después de tanto tiempo fuera, hice lo mejor que pude. Mi corazón dice sí, pero mi cuerpo dice no. Mis piernas y mis brazos estaban débiles. En una jugada les dije a mis compañeros que quería ir a la base, vi la cancha abierta, mi mente me decía que vaya pero mi cuerpo no me dejó. De modo que me llevará algo de tiempo”, dijo Iverson.

    Los comentarios anteriores tuvieron lugar en el centro de los vestuarios de los Sixers cerca de una columna de concreto, lejos del lugar que Iverson ocupó durante tantos años y que hoy es propiedad del actual mejor jugador de los Sixers, Andre Iguodala.

    Fue Iguodala quien se hizo cargo de la ofensiva de los 76ers con 31 puntos, y fue la agresiva marca de los Nuggets sobre Iguodala en el tercer cuarto la que hizo que los Sixers se alejen de una estrategia que estaba funcionando para ellos en la ofensiva mientras que habían hecho que el partido esté peleando durante los primeros 36 minutos.

    La opción B una vez que acorralaron a Iguodala fue Iverson, y él mismo lo dijo, le faltaron piernas.

    Sólo contamos dos ocasiones en toda la noche en las que Iverson avanzó con fuerzas teniendo el balón y las dos veces provocó faltas, mientras que hubo dos ocasiones más en las que su rapidez se manifestó con frenadas abruptas en medio de dribbling que le permitieron parar para hacer un tiro en salto.

    Un par de veces, esta movida funcionó para Iverson, quien encestó cuatro de 11 y sumó 11 puntos, seis asistencias y cinco rebotes. Pero cerca del final del partido, los Nuggets sabían qué era lo que se venía y atacaron a Iverson con viejos trucos de la defensa de Philadelphia: Asignando a un veloz mequetrefe que lo persiga, se le pegue y que lo acose… y eso fue lo que hizo el novato, Ty Lawson. Lawson incluso le bloqueó un lanzamiento a Iverson (el segundo en la carrera de Lawson en la NBA; el primero fue ante el jugador de Minnesota, Jonny Flynn) cuando intentó hacer un tiro en salto. Además, también deberíamos mencionar que Lawson (cuyo recuerdo favorito de Iverson de cuando él era un pequeño muchacho es la movida característica de Iverson sobre Michael Jordan durante la temporada 1996-97) superó a Iverson con una bandeja que no fue contestada durante una jugada aislada cuando el partido ya estaba avanzado.

    La recuperación 17-0 de los Nuggets se dio en la que había sido una noche electrizante en el Wachovia Center, donde los Sixers no han podido superar las expectativas desde que Iverson se fue — incluso después de llegar a los playoffs las últimas dos temporadas, ya que jugaron partidos de postemporada en un estadio repleto de asientos vacios.

    El lunes, el estado estaba completo, con un público de 20,664, casi 9,000 personas más que el promedio de Philadelphia durante los primeros ocho partidos en casa. Si calculamos (de manera conservadora) que cada una de esas 9,000 personas extra dejó alrededor de 50 dólares cada una para comprar su entrada, pagar el estacionamiento y demás gastos, significa que los Sixers sumaron alrededor de $450,000 más en ganancias que lo que hubiesen reunido en un típico lunes.

    O diciéndolo de otra manera, los Sixers ganaron el suficiente dinero en una noche como para cubrir una importante porción del prorrateado mínimo de la NBA que le están pagando a Iverson (una gran parte de esa suma viene de un fondo especial de liga, no del bolsillo de los propietarios de los Sixers).

    Todas las noches que vengan de ahora en más, siempre y cuando Iverson esté presente, este último producirá ganancias.

    Pero en lo que concierne al básquetbol, Philadelphia sigue siendo un equipo que tiene una empinada cuesta que subir para poder volver al nivel en el que estuvo jugando en las últimas dos temporadas, cuando Andre Miller dirigía el show. Los Sixers no eran extremadamente llamativos, pero eran buenos.

    Ahora, son bastante llamativos. ¿Y mejores? Eso es algo que está por verse.

    Pero el ambiente fue inconfundiblemente bueno.

    “Cuando hablamos de cualquier profesión, e incluso en un matrimonio o en una amistad o algo por el estilo, lo que quieren todos es sentirse reconocidos y valorados”, dijo Iverson. “Eso es lo más importante. Los fanáticos me quieren, reconocen mi esfuerzo y que todas las noches esté listo para jugar, eso es todo lo que pretendes siendo un jugador de básquetbol. De modo que eso fue lo mejor de la noche, escuchar a todos otra vez.

    Por lo tanto, fue una noche agridulce, ya que quería ganar sin importar si jugaba bien o no. pero fuimos superados por un equipo que está jugando mejor que nosotros”.

    De hecho, así fue, Philadelphia quedó 5-16 — un récord que revela, en estas instancias de la temporada, que hay 27 equipos que son mejores que los Sixers.

    Y una vez que la euforia de esta reunión se aplaque, quedarán tres cuartos de la temporada para aprender si Iverson puede jugar en el fondo con Lou Williams, si Marreese Speights podrá recuperarse de la lesión que sufrió en la rodilla para darle un poco de profundidad al frente y si los fanáticos seguirán asistiendo a los partidos y pagando para ver a jugadores que — sin importar lo excitante que él todavía puede ser — han dejado atrás sus mejores años.

  • Hello world!

    diciembre 8, 2009

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